Finales y comienzos

Comencemos por un final. A veces no soy creyente de todas las frases emotivas que se dicen, pero en otras ocasiones me quedo incrédula al escuchar que cada una de las palabras sean tan ciertas, como la típica frase «los sueños se cumplen». Comienzo  por un final, donde muchas etapas se van cerrando y una de ellas es terminar un nivel licenciatura y de ahí ¿que sigue? Es cuando ahora eres libre en horario, sin tareas, sin maestros exigentes o una calificación forzosa.

Ahora veo un gran comienzo, pero en realidad comienza un gran fracaso. Se trata de no saber ni en donde estas parado, ni lo que quieres en realidad, va más allá de un sueño, empiezas a ver lo que llamamos «triste realidad». No todo te sale como esperabas, ahora tienes menos tiempo, más responsabilidad, exigencias mayores y sobre todo un sueldo insuficiente que aguantar. Aclaro no a todos se le da la suerte de comenzar con el pie derecho, a otros se nos da eso de «meter la pata» pero izquierda.

Se comienza a trabajar y en cada hora de trabajo se comienza a soñar, con lo que realmente quisieras tener, con lo que deseas hacer, con lo que planeas crear. Así pasan los días, semanas, meses, años y un día volteas y te das cuenta que siguen todas tus ideas en el mismo lugar, guardadas, escondidas celosamente como si fuera un secreto para que nadie haga lo que tú piensas que sea algo único e innovador.

Pero vaya sorpresa cuando te das cuenta que tu idea ya está en muchos lados y que llevan los años que tú la imaginabas, mientras trabajabas y esperabas que todo se fuera dando para poder dar a la luz tu gran proyecto. Te llega de esos sentimientos que te hacen pedacitos el corazón, comienzas a sentir poco a poco el fracaso y sobre todo el miedo a siempre seguir siendo un triste soñador. Quieres huir de todo sin saber nada de la realidad y tal vez volver hacer como un pequeño niño que su única obligación era ser feliz imaginando, creando, aprendiendo.

En realidad se lee deprimente el panorama pero es aquí donde da «comienzo un plan», sin que te des cuenta, sin que lo esperes o pienses. Comenzamos buscando mejores oportunidades, en tener metas, en creer en lo que sabemos y sobre todo luchar por lo que realmente esperas de ti. No todo es tan fácil, volvemos a tener altas, bajas pero lo importante es tener en cuenta lo que se quiere.

Se comienza el proyecto, ves como va creciendo y como tu sueño se va haciendo cada vez más real. Buscas apoyo, pues en el camino lograste ver que no puedes andar siempre sólo, llega ese apoyo que cree en lo que piensas y quieres crear. De la noche a la mañana te das cuenta que el momento que tanto esperaste está a unos cuentos pasos, te sientes afortunado y ahora retrocedes. Los recuerdos fluyen, las experiencias hablan, los sentimientos están a flor de piel y llega el momento de no temer, de seguir. Mirar hacia atrás es válido pues te da la fortaleza que necesitas por si sientes caer.

Quisiera compartir este pequeño momento de mi vida, el cual hace alusión tal vez a lo que muchos pasamos en cierta etapa, así mismo quisiera dar inicio a lo que día a día se vive después de cumplir uno de los tantos sueños, porque este es un sólo paso y me faltan recorrer mil de ellos.

Deja un comentario